Si V hubiera conocido a V
Buscar este blog
viernes, 6 de junio de 2014
V y V
Si V hubiera conocido a V
La taberna
domingo, 4 de mayo de 2014
Manos manchadas
Manos manchadas, hasta adentro de las uñas
De barro, sangre y mugre
Manos manchadas, otros pares
De ego, egoísmo y riquezas
Grita fuerte
Tus manos te lo piden
Rotas, necesitadas de cariño
Que tarde o temprano, sabes, se romperán en mil pedazos
Cuando esas lágrimas de sudor caigan al suelo
Asegúrate de contarle al mundo tu sufrimiento
Porque no es tuyo, es de todo un pueblo
Que debe ser consolado
Arrímate a nosotros
Curaremos tu corazón
Que se asemeja a una hoja de otoño
Quien pase por encima, lo hará añicos
Pelearemos
Por aquellos momentos que valen la pena
Defenderemos las sonrisas
Y el canto de la inocencia
Invitación abierta
De ver a través de la tela opaca
Extender tu mano, sin importar el codo
Darle un sentido a tu vida
Dándole sentido a la vida de los demás
viernes, 4 de abril de 2014
No caigas
Acepté la invitación, y abrí mis alas con las que volé
Sentí el aire, la libertad, la forma en que todos mis pensamientos se quedaban abajo en la Tierra
Sin pensar, sólo sentir
Un segundo de vida y emociones
Es lo único que se necesita
Un segundo
Y todo lo que logras hacer en ese segundo
Seguimos volando, cada vez más alto
En este punto te advierto
No abras heridas cerradas
No traigas al presente dolorosos recuerdos del pasado
Porque te diré un secreto
Las heridas que no se ven, en realidad están ocultas bajo las alas
Y si te atreves a abrirlas
Entonces no tendrás nada mejor que hacer que prepararte para el impacto
Ya que caes, caes y caes
Ves cómo el suelo, las rocas y las flores se acercan a ti
Pierdes el control, desesperas
Tus esfuerzos por equilibrarte son en vano
No puedes hacer nada para revertir la situación
Cierras los ojos, temeroso
Derramas una lágrima
Una sola sola y bien llorada lágrima
Pasó
Chocaste contra el suelo
Tus alas dañadas
Nadie en universo de distancia para ayudarte
¿Qué harás?
Quizás nada, tal vez te cures
Pero detente, piensa
Eso sólo con las heridas del pasado
jueves, 20 de marzo de 2014
Clemente
Yo veo todo, todo lo que hacen, desde mi rincón favorito de la sala. Tengo más libertad de la que suelen tener los míos, pues voy y vengo cuando quiero, no estoy encerrado.
Una vez, un amigo me preguntó qué fue lo más extraño que me había pasado en mi vida.
-Bueno- le respondí al curioso -una vez, al salir de casa, vi a un par de hombres altos caminando con una gran bolsa café misteriosa. Como quería saber qué había allí, me acerqué y la arañé por debajo, sin que esos humanos me vieran. El hoyo que hice se agrandó cada vez más, hasta que otro señor cayó de esa bolsa, atado y amordazado. Los otros dos hombres salieron corriendo, y yo decidí ayudar al pobrecito, rompiendo la cuerda con mis dientes, con lo que lo liberé.
-No te creo- me dijo Bigotes, mi amigo, el que había preguntado sobre mi anécdota.
-Créeme, mi albino compadre. Después de eso, él me dijo "gracias, gatito". "No soy un gato" pensé, ofendido, "yo soy un cachorro león"-
-¿Sabes? Con mi mudanza, extrañaré tus chistes- rió Bigotes.
-No fue un chiste. Ya verás, en unos años estaré en la sabana-
-Deja eso, ¿Ya? Eres un gato, una mascota que adora a su dueña, nunca te irás-
Lamí mi pata, asimilando lo que había escuchado.
-Algunos prefieren usar la imaginación- le dije.
Cuando Bigotes se fue, moviendo su blanca y peluda cola de un Himalayo, me acerqué a un espejo.
"Entonces...¿No creceré?"
lunes, 17 de marzo de 2014
El chillido
Prendió la luz, y como no vio nada fuera de lo normal, se acercó tranquilamente al espejo para peinarse.